Era nuestro último día completo en Londres y había que aprovecharlo al máximo. Madrugamos un poco más a las ocho y media ya estabamos en marcha.
A primera hora había dos opciones los que por un lado querían ir de compras y los que que querían conocer Wimbledon y su museo. Los que fueron de compras visitaron las tiendas en Reagent Street. El resto cogió el metro en dirección a Wimbledom, nada más salir del metro caminamos en dirección a las pistas de tenis. No hay mucha distancia pero sí hay que caminar un poquillo. Al llegar había dos posibilidades por un lado ver el museo y por otro hacer un recorrido hasta la pista central. Para esto último era necesario contratarlo previamente, pues la visita era con grupos reducidos, estaban los grupos completos y no hubo posibilidad de hacerla. Nos tuvimos que conformar con realizar una visita al museo. La verdad merece la pena, es un auténtico lujo para los amantes del tenis. Terminda la visita y de camino de nuevo al metro encontramos un pub que indicaba que se servía la cerveza más fría de Londres, entramos para comprobarlo y a ciencia cierta que debe ser verdad.
Habíamos quedado todos para comer y lo hicimos en un lugar próximo a Picadilly.
Tras la comida visitamos la Abadía de Westminster y la Iglesia Metodista que esta frente a la anterior tras estas visitas nos fuimos a ver las Cabinet War Rooms.
El día tocaba a su fin, había que preparar las maletas para nuestro regreso a España. Nos fuimos al hotel
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